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sábado, 8 de enero de 2011

LOS CONEJOS

Cuando se habla de mascotas siempre se piensa en perros, gatos, tortugas o hámsters. Sin embargo, la variedad ha irrumpido en el mundo de los animales de compañía con la incursión de serpientes, arañas, iguanas... y, como no, conejos.

La mayoría de la gente une la imagen de estos animales con una mirada gentil y una nariz que se mueve constantemente. El conejo ha pasado de ser un animal de granja que se destinaba puramente al consumo humano a convertirse en un miembro más de la familia en muchos hogares del mundo. Por otro lado, existe una gran variedad de razas.

Existe la creencia común de que los conejos y las liebres son animales temerosos. En su ámbito natural, este comportamiento viene determinado por la necesidad de supervivencia, es decir, estos animales son el principal objetivo de muchos predadores como lobos, águilas, zorros o comadrejas, por lo que mantener una actitud siempre alerta es su mejor arma. Así, ante cualquier amenaza, este animal tiene dos únicas opciones: darse a la fuga o agacharse simulando estar muerto. En el hogar, se comportan de forma similar. Si percibe ruidos estridentes o muy altos el conejo se encogerá con las orejas hacia atrás, los ojos abiertos de par en par y temblará todo su cuerpo. 

Estas reacciones de seguridad les llevan a marcar el territorio que consideran suyo. En el campo lo harán mediante la colocación de ramas o piedras en torno a una madriguera, o bien mediante secrecciones corporales. En su vida casera, junto a nosotros, estos animales considerarán su refugio la jaula. Aunque son animales tranquilos, no son raros los enfrentamientos con sus congéneres por defender su espacio.

Nutrición de tu mascota

Los conejos son herbívoros. Su dieta se compone de diversos vegetales, con un componente fibroso importante, es decir, comen mucho forraje y poco grano. Las peculiaridades de su proceso digestivo hacen que estos adorables compañeros necesiten una dieta muy especial. Los alimentos deben contener gran cantidad de celulosa y no demasiados azúcares simples o almidón que pueden fermentar rápidamente en su lento tránsito intestinal.

Además, necesitan comer cada poco tiempo para que dicho tránsito se mantenga, por lo que ingieren pequeñas cantidades de vez en cuando y continuamente. Se ha estimado que un conejo puede ingerir alimento hasta 80 veces al día. Existen tres componentes principales en la dieta de un conejo: el forraje seco, los alimentos concentrados y los alimentos verdes.

El forraje, fresco o seco, debería ser el componente principal de la dieta. El mejor forraje seco que se puede dar a esta mascota es un heno de buena calidad, formado por gran variedad de plantas, con un olor agradable. Asegúrate de que no esté mohoso o descolorido.

Los alimentos concentrados han de darse en cantidades mínimas por los problemas digestivos que podrían causar al animal. Formarían este grupo alimentos muy energéticos y ricos en hidratos de carbono como los cereales. Nunca debes suministrarle en una cantidad superior a 10 grs. por kg. de peso vivo del animal y día, y siempre han de darse triturados, puesto que si los ingiere enteros le darían problemas
Los alimentos verdes pueden constituir el 45 % de la dieta, pero hay que acostumbrar poco a poco al animal. Si de golpe se le suministra una gran cantidad de los mismos, éstos le provocarán desarreglos intestinales. Además, si la mascota no está acostumbrada al alimento fresco, se debe ir aumentando todos los días poco a poco su cantidad hasta alcanzar los límites deseados. Algunos ejemplos de esta clase de comida son el trébol (no más de un 20 % del total de forraje verde), alfalfa, diente de león, zanahoria, pera y manzana (peladas). También hierbas aromáticas como la salvia o la menta son válidas.

En cuanto al agua, es conveniente saber que requieren de 3 a 5 litros de agua fresca y se recomienda que el recipiente sea lo bastante pesado para que no los tiren. Por otro lado, hay que fijarse en un modelo que se adapte perfectamente al alojamiento.

Cuidados básicos

El conejo tiene que ser controlado diariamente para detectar cualquier anormalidad. Hay que asegurarse de que beba agua y coma sus alimentos. También es necesario inspeccionar sus dientes con regularidad: tienen que estar firmes, y los superiores sobrepasando a los inferiores. Asimismo, es necesario vigilar que no tengan pulgas o piojos.

Entre las enfermedades más comunes de esta mascota se pueden destacar:

Ácaros en las orejas: se puede producir por el rascado o sacudida de las mismas.
Orina roja: se debe controlar la alimentación.
Mucosidades: normalmente producidas por infecciones bacterianas en las vías respiratorias.
Llagas o úlceras: se producen por contacto de las plantas de las patas con suelos rugosos.
Cuello torcido: originado por una infección bacteriana en el oído interno asociada con enfermedades respiratorias.
Maloclusión: los dientes opuestos no se enfrentan.
Ojos llorosos: se tapan los lagrimales. A veces está asociado con enfermedades de las vías respiratorias.

Cómo debe ser el alojamiento

Pueden ser jaulas de alambre o casillas de madera (no se debe olvidar que el conejo es un roedor, así que si es de madera, ésta debe ser de buena calidad). Las primeras se adaptan para interiores, en cambio las de madera se recomiendan para exteriores.

El tamaño del alojamiento dependerá del volumen de la mascota aunque, como norma general, la correspondencia es de 0,70 metros cuadrados de alojamiento por cada 500 grs. del peso del animal elegido.
En cuanto a su ubicación, como primera medida, siempre hay que tener el alojamiento bien ventilado y hay que tener mucho cuidado con las altas temperaturas, ya que no las soportan. 

HAMSTER


Seguramente te habrás preguntado de dónde viene el nombre común "hámster", pues bien, este nombre deriva del verbo alemán "hamstern" que quiere decir acaparar. Yo creo que es por la afición que tienen todos los hamstercillos de acumular semillas, alimentos y otros objetos.


Son roedores pertenecientes a la subfamilia de los múridos y el nombre científico es Mesocricetusauratus. Originarios de Asia Menor y del Cáucaso. Aunque sus orígenes son lejanos, no fueron reconocidos hasta principios del siglo XIX, cuando un científico llamado Waterhouse fue el primero en estudiarlos. Sin embargo, alcanzaron una notable popularidad alrededor de 1930 cuando el científico Aharoni descubre en Siria una madriguera de hámsters, que se lleva consigo a Europa y comienza a criarlos. Este científico fue el primer criador. En 1931, ya Inglaterra les conocía, más tarde lo hizo Alemania y en 1938, estados Unidos, aunque su número ha descendido drásticamente debido a la introducción de maquinaria en las prácticas agrícolas, así como también en regiones de siberia y en zonas montañosas, por ejemplo en parte de los Alpes.
En las tiendas de animales de compañía se encuentran con más o menos frecuencia cuatro razas principales:


La raza más conocida es el hámster dorado de Siria (Mesocricetus auratus); para muchos de vosotros el hámster.


Las otras tres razas que se comercializan se consideran hámster enanos:
  • El hámster enano chino (Cricetulus griseus) ya se ofrece con mayor o menor regularidad desde hace 15 a 20 años como animal doméstico.
  • El hámster enano gris o Hámster enano de Zungaria (Phodopus sungorus) de color gris con una lista central oscura en el dorso.
  • El hámster más pequeño con el nombre más complicado es el hámster enano de Roborowski (Phodopus roborovskii) que tiene un pelaje de color arena. Es mucho más ágil, a veces incluso «hiperactivo», por lo que no es tan adecuado como animal para acariciar.

Variedades

  • Hámster enano de Zungaria
  • Hámster enano de Roborowski
  • Hámster enano de Eversmann
  • Hámster enano de Mongolia
  • Hámster enano daúrico
  • Hámster enano chino
  • Hámster enano de cola larga
  • Hámster enano gris
  • Hámster enano del Tibet
  • Hámster-rata enano Hámster vulgar
Los hámsters forman parte del orden de los roedores que se caracteriza por la presencia de dos fuertes incisivos en cada mandíbula. Los dientes carecen de raíz y, por consiguiente, su crecimiento es continuo durante toda la vida. Los incisivos son muy cortantes y por la cara anterior están recubiertos por una dura capa de esmalte. En cambio, la cara posterior es más blanda. Dado que roen continuamente cuerpos duros, como por ejemplo madera o pan seco, los dientes se desgastan más por la parte posterior que por la anterior y, en consecuencia, siempre están afilados.


La cabeza y la musculatura están estructuradas en función de los incisivos. El cráneo es proporcionalmente grande, en relación con el esqueleto y su musculatura está muy bien desarrollada. Como no tienen dientes caninos, hay un espacio de encía (diastema) entre los molares y los incisivos.
En ambos lados de la cabeza, desde las mejillas hasta los hombros, tienen unas grandes bolsas, que reciben el nombre de abazones, formadas por piel dura y seca, en donde almacenan grandes cantidades de comida que, si no consumen en el momento, transportan a la madriguera. En el orificio de entrada tienen unos pelitos que impiden que se salga la comida por accidente. Cuando quieren vaciar las bolsas, las oprimen con las patas anteriores desde detrás hacia delante y el alimento sale sin problemas.

Es impresionante y a la vez divertido, ver la cantidad de comida que logran almacenar en sus abazones.

Gracias a ellos, pueden transportar mucha comida a la madriguera manteniendo la total libertad de movimientos. En estas bolsas no tienen glándulas, es decir que la digestión del alimento no empieza en su interior, sino cuando es masticado con los dientes.

LAS COBAYAS


La reproducción puede hacerse por parejas (macho-hembra) o por grupos (macho-hembras), siendo en este último caso la relación preferible de 3 a 1.
Es importante disponer del mayor espacio posible en la jaula o alojamiento para evitar peleas y accidentes con las crías.
Finalmente, hay que saber que los cobayos no son tan prolíficos como el resto de los roedores, pudiendo pasar semanas e incluso meses antes de que una pareja se una, siendo sus camadas además, más reducidas.

Pueden procrear a partir del segundo mes de vida. Su ciclo de celo se repite cada 16 días, siendo el período durante cual la hembra es receptiva al macho y permitirá crianza de unas 8 horas. Tras el parto pueden volver al celo a las 15 horas (celo postparto), lo que significa que pueden estar dando de mamar a sus pequeños y quedarse preñadas al mismo tiempo!
Como hemos dicho, para una crianza segura y sin problemas, en principio, las hembras deben tener su primera camada entre los 3 y los 7 meses de edad. Si lo hacemos antes de tiempo se retrasará su crecimiento y los cachorros nacerán frágiles y prematuros, mientras que si cría después de este intervalo, su pelvis podría haberse cerrado y el parto sería tremendamente peligroso.
 También conviene saber que poco antes del parto conviene dejar a la hembra sola en su jaula (separada del macho o de los demás ejemplares que convivieran con ella) para evitar accidentes con las crías. Aunque la separación puede tener sus consecuencias desagradables (al sentirse sola la hembra puede abortar), conviene correr el riesgo por el bien de la camada.


No obstante, si disponemos de un grupo de cobayas conviviendo juntas y decidimos que las crías convivan con el grupo también disfrutaremos de una serie de ventajas para la camada. La más importante es que una hembra lactante puede amamantar a cualquier cachorro, aunque no sea suyo, asegurandonos así la alimentación de los pequeños.
Para obtener una camada con crías genéticamente sanas y de calidad, los cobayas machos deben ser menores de 34 meses en su primera crianza. A la hora de la reproducción es importante tener en cuenta que no deben tenerse más de un macho en la misma jaula con la/s hembra/s, ya que podrían darse peleas serias.


Respecto a la conveniencia o no de mantener al cobaya macho en la jaula junto con la hembra tras el parto, en principio no sería imprescindible la separación ya que el macho no dañaría intencionadamente a la hembra o a las crías. Sin embargo es conveniente hacerlo un poco antes del nacimiento de la camada, para evitar posibles accidentes fortuitos (crías aplastadas, etc.). La gestación dura un promedio de 63 días, siendo este período de tiempo excepcionalmente largo comparado con el de otros roedores.
El momento del parto es difícil de determinar porque la gestación es un período relativamente largo y por que las hembras preñadas no hacen nidos. Sin embargo, la semana antes de dar a luz se desarrolla una pequeña separación de los huesos de la pelvis, justo delante de órganos genitales externos. Esta separación alcanza poco más de un centímetro en las horas previas al parto.
Esta separación de la pelvis no se desarrolla en algunas hembras que son dispuestas para la cría después de los 7 meses de edad (sus huesos están ya soldados), lo que crea una situación imposible y trágica. El parto no es posible y una cesárea es el único recurso para salvar la vida de la hembra y su camada.

Un parto sencillo requiere normalmente una media hora, con un promedio de 5 minutos entre el nacimiento de cada cría. La camada ronda entre uno y seis crías, siendo el promedio de tres (las camadas de primera crianza suelen ser las menos numerosas).
Respecto a los abortos, podemos decir que son comunes en los cobayas a lo largo de su vida reproductiva.

Finalmente, es muy recomendable que conozcas la peligrosidad de una rara pero posible complicación derivada del parto, que puede poner en serio peligro la vidad de nuestra mamá cobaya: la Toxemia. Las hembras preñadas se abultan casi desde el primer día de la gestación, llegando a presentar un abdomen extraordinariamente ampliado durante el último período del embarazo (es normal que doblen su peso durante este estado).
Las crías de cobaya nacen relativamente maduras, son pequeñas pero completas, están cubiertas totalmente de piel y pueden andar. Tienen un peso al nacer de entre 75 y 125 gramos. Además tienen dientes, los ojos abiertos y oyen perfectamente, incluso pueden comer comida sólida y beber agua de un bebedero (igual de rápido que los humanos, ¿verdad?). No obstante, deben ser criados y cuidados por la madre durante, al menos, dos semanas.


En el caso de tener que criar a la camada manualmente por falta de la madre o bien por que la camada sea mayor de tres crías (la hembra sólo tiene dos mamas), se les puede alimentar con leche templada administrada con una jeringa y mucho cuidado para que no se atraganten, comidas blandas (pan mojado en leche, alimentos verdes en papilla, etc.) durante los primeros días, extremando las medidas de seguridad en cuanto a temperatura, sobre todo.
A las seis semanas, aproximadamente, pesarán unos 350 gramos, siendo conveniente ya la separación de sexos en este momento, si queremos evitar ser "tatarabuelos"!!!.